Punto y al arte

Literatura, arte, música, cine… para una “inmensa minoría”

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Archive for the ‘Narración y ensayo’ Category

Cuando no estás se muere todo, un cuento

Posted by asociacionpya en julio 26, 2009

Es increíble lo que hace la costumbre. Lo fría que es la cama ahora cuando no estás. Yo que siempre he sido una chica independiente, ahora no puedo dormir sola. O puedo, pero no es lo mismo. Pasé una noche casi en duermevela, con una sensación extraña… me faltaba el calor, tuve que poner otra manta para sentir más peso y menos esa tibieza violenta de las sábanas.

La mañana, sin embargo, la pasé bien. Limpieza general, pereza general delante del ordenador… A las doce me puse las pilas porque tenía que ir a pagar a los pintores y la tienda cerraba a la una. La rutina del fin de semana no molesta, la rutina del sábado no es un fardo ni un muerto que echarse a los ojos.

Se hacía tarde así que salí corriendo de casa. Me lancé hacia el ascensor y lo llamé. Cómo no veo bien por el ojo derecho (“la testigo presenta pérdida de visión por Síndrome de Morning Glory”) al pasar junto a la escalera me pareció ver un bulto grande y oscuro en el descansillo “entre el sexto y el séptimo”. La curiosidad mató al gato, dicen, y mi curiosidad siempre puede a mi desgana, así que volví a mirar a ver qué coño habían dejado los vecinos en medio de la escalera.

Un flash, “un ataque al corazón”, un corazón disparado. Su cara estaba vuelta hacia mí, no sé si tenía los ojos abiertos (creo que no), pero sentí que estaba así colocado para que yo lo viera. Estaba blanco, muy blanco, tenía sangre o unas rojeces que resaltaban en ese blanco en las cejas y la comisura izquierda del labio. Tenía cara de estar asustado. Pensé (no lo dije a la policía) que alguien se lo había cargado. Pensé que estaba muerto pero que quizá no (en todo caso estaría muy grave). Pensé que, como bebía, se había caído y se había matado. Pensé en la vez que oí golpes arriba, en la vez que su hija se encerró en el baño mientras él gritaba “sois unas putas”, en la vez, aquella única vez, en la que ella llamó a la policía diciendo que su padre había pegado a su madre y que ella estaba encerrada en el baño porque él estaba fuera con un cuchillo. Pensé en aquella vez que no supe que hacer pero que decidí no hacer nada porque ella ya había avisado. Pensé en su imagen de borracho esposado entrando en el coche de la Guardia Civil. Pensé en las veces que le volví la cara desde aquel día. Pensé que el viernes estaba sentado en el banco de la parada de autobús y miré para otro lado porque no quería saludarlo. Pensé que era un desgraciado, que su muerte había sido la de un borracho desgraciado. Me pregunté porque algunas personas se joden la vida, como si la vida misma no fuera suficiente para joder todo lo que puede. Me dije que si tú no hubieras ayudado a tu padre, su vida y su final hubieran sido igual a la de este tío… ¿Cómo se llamaba? “Mi vecino de arriba”. Pensé que era raro que se hubiera dado ese golpe y que yo no hubiera oído nada. Pensé que quizá ya estaba allí a las doce y media cuando volví a casa y que menos mal que no lo había visto entonces porque a ver como iba a pasar la noche después de encontrarme a un vecino muerto en la escalera justo ese día que estaba sola.

Todo eso pensé durante todo el día: cogí el ascensor, crucé corriendo la plaza y entré en las dependencias de la Policía Municipal. “Mi vecino está tirado en la escalera” como un perro, como un alcohólico que nunca quiso recuperarse, “No lo he tocado, tiene muy mala pinta porque está muy blanco. Tiene muy mal aspecto”. “No se preocupe. Muchas gracias por avisar”. Me fui a hacer mis tareas. Pasé la tarde de compras. Cuando volví pregunté por él. El municipal me dijo “Estaba muerto”. Llegué a casa y estabas y te lo conté todo. Tuve que acercarme a declarar a la Guardia Civil.

Es increíble lo que hace la costumbre, lo fría que es la muerte, lo fría que es la soledad.

¡Cuánto te eché de menos ese día!  No puedes dejarme sola.

Cuando no estás, se muere todo.

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La doble identidad, un cuento de Antonio Pilar

Posted by asociacionpya en mayo 27, 2009

Me lo dijo la bibliotecaria. Tenía doble identidad. En el ordenador, figuraban dos números de registro con los que podría sacar libros. Me sentí afortunado en primera instancia. Ana, la bibliotecaria, me sugirió que sacara los libros con el carné rojo, porque con el carné azul habitual había entregado los libros pasados de fecha. A éso me dispuse cuando me dirigí a la sección de literatura iberoamericana. Sin saber muy bien por qué, me detuve en la sección de poesía inglesa. Nunca me había gustado la poesía y no sabía muy bien qué o a quién buscaba. Fisgué como el que va a comprar nada. Mis ojos se fijaron en un lomo rojo, con las tapas brillantes, como papel de plata: “obras completas de Lord Tempelton”. Jamás había oído pronunciar a ese autor. Mi dedo pulgar abrió el libro por una página que creía casual, como si fuera obligado, tras cogerlo entre las manos, abrirlo por algún lugar. Pasé mis ojos por lo que allí había escrito. Aunque pareciera estúpido, no sabía con certeza qué estaba leyendo, si prosa, si teatro, si poesía. Las palabras fueron tomando cuerpo en forma de versos. Después de la forma advertí el cuerpo, estaba en inglés, era una edición original. No había traducción al castellano. Mi dominio del inglés era pésimo, mi formación y oficio nunca exigieron de idioma alguno que no fuese el mío, por lo que simplemente ese gesto de pasar los ojos por encima de versos en inglés me producía una sensación desagradable. Pero no fue así. Sin saber cómo, fui comprendiendo lo que allí estaba escrito. Con una facilidad absoluta fui desenmarañando el sentido de los versos y el matiz del que el idioma original dotaba a las palabras. Aún hoy me produce una emoción especial recordarlo. Leí del primer verso hasta el último. Del primer poema hasta el último sin parar, como el niño que aprende a andar en bicicleta y no cesa de dar pedales o como el experto conductor de un trineo que domina cada uno de los movimientos de sus perros. Todo se producía como si yo hubiera sabido inglés desde la cuna. De hecho, recuerdo que alguien me preguntó algo y yo le respondí en un perfecto inglés, sin advertir que me preguntaba en español. La sorpresa de aquella persona no fue ni mucho menos mayor de la que experimenté yo. Después de sobreponerme ante tal situación, pensé que aquello no podía estar ocurriendo, que era imposible que yo hablara fluidamente en inglés y aún menos que me gustara la poesía en ese idioma. Dispuesto a refutar lo que la realidad parecía corroborar con hechos, cogí otro libro, también de poesía, pero éste con traducción al español, y me puse a leerla. Entonces, el idioma que creía dominar se me aparecía como si fuese el alfabeto cirílico o, peor aún, una línea de hormigas. Sin coherencia, ni significado alguno. Fue ese momento cuando empecé a preocuparme, a mirar a mi alrededor para confirmar que era la biblioteca de siempre con Ana, la bibliotecaria de siempre. En efecto, todo estaba igual, excepto yo. O mejor dicho, mi idioma, la forma de comunicarme con los demás era otra. De repente, vi cómo Ana se acercaba a mí, pensé que al verme agitado y un tanto inquieto me ofrecería su ayuda. Pero antes de evitar soltar una palabra en inglés que me delatara, ella me dijo: Juan, ha habido un error informático, disculpa. Sólo tienes un número, el otro es de un extranjero. Un inglés, creo.

Gracias
-dije yo.

Como si con esa palabra me creara de nuevo a mí mismo.

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Leemos juntos

Posted by asociacionpya en abril 6, 2009

Leemos, vemos películas, etc. ¿Te animas a leer con nosotros? Puedes unirte a nosotros a través de la web del Taller de lectura en el que participamos.

Próximas actividades:

– Película: Farenheit 451 (21 de abril)

– El próximo libro: Ensayo sobre la ceguera de José Saramago (6 de mayo)


Cuatro libros excelentes que ya hemos leído en el Taller de lectura:

El perfume de Patrick Süskind

La casa de las bellas durmientes de Yasunari Kawabata

El dios de las pequeñas cosas de Arundhati Roy

1984 de George Orwell

 

Entra en el TALLER DE LECTURA

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Como planear mi final y no morir en el intento

Posted by anazarabozo en febrero 26, 2009

woman_readingCómo morir es algo que no se puede planear pero, si pudiera elegir moriría siento una viejita con todas sus facultades mentales intactas, una muerte de puro agotamiento físico y de ganar de descansar. Me imagino en la cama, un cuerpo (éste que ha sido siempre mi enemigo) débil de pura ancianidad, un cerebro (éste, con la misma curiosidad que ahora, con la misma capacidad de análisis que ahora) releyendo los libros de mi vida, revisionando las películas de mi vida, escuchando la música de mi vida, disfrutando, intentando todavía comprender y para entonces espero haber aceptado que no puedo controlarlo todo, que hay un límite, que hay un final abrupto, que el mundo seguirá girando y la gente seguirá naciendo y muriendo y que yo no soy nada en esta vorágine de vida y muerte, sólo un animal más.

Le cuento a Conchi mi idea de releer todos esos libros que voy atesorando en las estanterías de casa, mientras me acabo de cansar de vivir y me dice que le parece un buen plan. Así lo quiero ver, como un plan. Y no pienso morirme hasta que lo lleve a cabo.

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CUENTO DE NOCHEBUENA de Eduardo Galeano

Posted by asociacionpya en diciembre 24, 2008

Fernando Silva dirige el hospital de niños en Managua.
En vísperas de Navidad, se quedó trabajando hasta muy tarde. Ya estaban sonando los cohetes, y empezaban los fuegos artificiales a iluminar el cielo, cuando Fernando decidió marcharse. En su casa lo esperaban para festejar.

Hizo una última recorrida por las salas, viendo si todo queda en orden, y en eso estaba cuando sintió que unos pasos lo seguían. Unos pasos de algodón; se volvió y descubrió que uno de los enfermitos le andaba atrás. En la penumbra lo reconoció. Era un niño que estaba solo. Fernando reconoció su cara ya marcada por la muerte y esos ojos que pedían disculpas o quizá pedían permiso.

Fernando se acercó y el niño lo rozó con la mano:

-Decile a… -susurró el niño-

Decile a alguien, que yo estoy aquí.

 

 

Este es un cuento fuerte, duro pero hermoso. Un apunte para pensar.

¡FELIZ NAVIDAD A TODOS!

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Un libro en peligro de extinción

Posted by asociacionpya en diciembre 20, 2008

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¿Debería hacerse algo por los libros en peligro de extinción?

“Y a mi sobrino Albert le dejo la isla que le gané a Fatty Hagan en una partida de póquer” es una novela de David Forrest (seudónimo usado por Robert Forrest-Webb y David Eliades para las cuatro obras que escribieron en común). 

“Y a mi sobrino Albert …” no es una obra fundamental de la literatura, pero si un clásico del humor inglés que no hay que perderse. Simpática, amable, con un humor fino más que desternillante nos cuenta las peripecias de Albert y Victoria para conseguir hacer el amor en una isla deshabitada del tamaño de un campo de fútbol mientras rusos y americanos se pelean por la roca.

Es un libro dificil de encontrar pues se encuentra descatalogado y paradojas del mundo editorial, a nadie se le ha ocurrido volver a editarlo. Imagino que podrá encontrarse en alguna biblioteca o si hay suerte, como ocurrió en mi caso, algún amigo puede prestaros un ejemplar de esta pequeña joya.

Es curioso además que en Internet hay artículos escritos sobre el “autor” pero no se puede encontrar ninguna foto ni la portada del libro, un clásico desconocido vamos… un libro divertido y que merece la pena, en verdadero peligro de extinción.

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Las trampas del deseo

Posted by asociacionpya en noviembre 12, 2008

ariely_trampaDan Ariely es profesor de psicología del consumo y economía conductual del Masachussetts Institute of Technology y acaba de publicar en España su libro Las trampas del deseo. Este año Ariely ha sido uno de los galardonados con el Ig Nobel (algo así como el “antinobel”),  que premia “las investigaciones científicas más extrañas, estrafalarias e inútiles” en distintas áreas. A Ariely se le ha concedido en la categoría de medicina por demostrar que los medicamentos falsos y caros son más efectivos que los medicamentos falsos de bajo precio. Imaginamos que los encargados de otorgar el  premio (hay que reconocer su sentido del humor) se lo han dado por considerar que es una investigación extraña, porque desde luego inútil lo que se dice inútil no lo es.

Todos los trabajos de Dan Ariely están encaminados al estudio de las emociones y los componentes irracionales que influyen en nuestros hábitos de consumo y en general en nuestra toma de decisiones. Imaginaros si puede ser útil conocer esos aspectos para cualquier empresa o departamento de ventas o de marketing. Imaginaros si puede ser útil para la gente de a pie: puede servirnos para aprender a dominar ciertos impulsos a la hora de comprar o, yendo más allá, para saber controlar las tendencias irracionales que nos llevarán a una elección errónea en cualquier aspecto de nuestra vida.

Su teoría fundamental es que, como consumidores, el ser humano es predeciblemente irracional: es decir, nuestras elecciones (aunque lo creamos) no las realizamos de una forma racional sino condicionados por multitud de factores emocionales, pero seguimos siempre una serie de patrones y son esos patrones los que Dan Ariely estudia. Sus análisis y experimentos le han servido para encontrar respuesta a cuestiones tan interesantes como: ¿Qué influye en que producto nos parezca caro o barato?, ¿Por qué compramos lo que compramos?, ¿Somos realmente dueños de nuestras decisiones o se nos puede manipular como consumidores?, ¿Tienen trampa las ofertas?

Unos ejemplos de sus hallazgos: El ser humano elige siempre por comparación (por ejemplo, tu compañero ideal para salir a ligar debe parecerse físicamente a ti, pero ser un poquito más feo o soso), la palabra GRATIS es mágica, no decidimos lo mismo cuando estamos sexualmente excitados que cuando no lo estamos, no decidimos lo mismo cuando se nos plantea una cuestión moral (aplicamos criterios éticos muy curiosos), el hecho de que nos pongan límites u obligaciones facilita la toma de decisiones correctas… y una conclusión fundamental, los errores que cometemos al elegir no son aleatorios sino sistemáticos: hay una serie de maneras de equivocarnos que se repiten continuamente, y en teoría, si somos conscientes de ellas, deberíamos poder evitarlas.

Es posible que el año que viene Ariely vuelva a ser premiado con el IgNobel por su experimento: ¿Robaríamos antes una Coca Cola que un euro? (dicho así, tiene su gracia) pero piénsalo bien… ¿Lo harías? ¿Podrías justificarlo racionalmente?… 

Y tú ¿Sueles caer en la trampa del deseo? ¿Decides o deciden por tí?

Entrevista a Dan Ariely en Redes

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El cuento más corto de la historia

Posted by asociacionpya en julio 29, 2008

 

             “El dinosaurio” de Augusto Monterroso

                    Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.

 

Paradigma de los microrrelatos, este cuento de Monterroso ha sido objeto de multitud de imitaciones, versiones, réplicas y vueltas de tuerca. El cuento tiene nueve palabras y durante mucho tiempo fue considerado el cuento más corto de la historia. Aunque posteriormente se han escrito otros aún más cortos, y muchos más un poco más largos, pocos tienen la belleza enigmática de esa historia mínima.

El microrrelato no es un género nuevo. El relato hiperbreve tiene sus antecedentes en la literatura oral y tradicional: adivinanzas, fábulas, leyendas y parábolas son parte ya de la tradición literaria bíblica y medieval, tradición que se extiende hasta nuestros días. La madurez del microrrelato, la consideración del microcuento como género se produce, sin embargo, tras una largo proceso evolutivo desde el momento en que el cuento, a raíz de la importancia que toma en el contexto del boom de la literatura hispanoamericana, se convierte en un género valorado. Si autores como Borges, Cortázar o García Márquez utilizan el cuento para innovar la narrativa, el microrrelato supone una nueva propuesta de la vanguardia: reducir, condensar, limpiar, experimentar, exprimir el lenguaje al máximo para encerrar en unas líneas una historia original, densa, sugerente y rica en contenido.

La vanguardia argentina lanzó y puso de moda el género, pero el resto del mundo lo exploró y lo está explorando con intensidad. Nuestra sociedad, la sociedad de la frivolidad y la impaciencia, la sociedad del consumo rápido y de la pereza es la que más puede favorecer lo breve y lo hiperbreve. En esta época de teléfonos móviles, de blogs y de nanoblogs… entre tanto narcisismo, entre el continuo fuego cruzado de mensajes, entre tanto lenguaje empobrecido, un microrrelato puede ser una joya.

Cuando nos despertemos, cuando nos demos cuenta de que lo que pensamos y lo que estamos haciendo cada segundo de nuestras vidas no le interesa a nadie, el dinosaurio todavía estará allí.

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Los mejores poetas del año

Posted by asociacionpya en junio 30, 2008

El goleador es siempre el mejor poeta de año. Pier Paolo Passolini

Cuando “era joven” me gustaban bastante los deportes. Seguía el fútbol (todavía conservo el autógrafo de López Ufarte), el baloncesto (ese Epi, aquellas Olimpiadas de Los Ángeles), no me perdía un partido de Lendl… Ahora me aburren todos bastante, se ve que la gente cambia y yo he cambiado… aunque es inevitable el bombardeo: Alonso, las motos… El baloncesto me sigue gustando pero del fútbol sólo me interesa que el Sporting siga en primera 🙂 y sólo veo los partidos de la selección de la que, como no tengo ni idea, no esperaba que hiciera lo que ha hecho. No sé de donde han salido estos chicos, de muchos no sabía ni el nombre (ahora sí)… pero no he visto nunca jugar así de bien y mucho menos a la selección. Esa forma de jugar: tocando, tocando, viendo las jugadas con inteligencia, colocando el balón donde quieren, haciendo jugadas de libro, defendiendo tan bien, controlando el juego, corriendo como corren, jugando de verdad en equipo… Cada gol de España ha sido una joya. Y hemos disfrutado hasta los no futboleros… no ya con las victorias sino con un trabajo tan bien hecho.

Que uno de ellos, al recoger el trofeo, encima llevara la camiseta de Arconada me ha hecho sentir una conexión con otros tiempos, con los tiempos en los que era una cría y me entusiasmaba con todo, hasta con lo que no tiene mayor importancia.

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La oveja negra

Posted by asociacionpya en junio 23, 2008

En un lejano país existió hace muchos años una Oveja negra.

Fue fusilada.

Un siglo después, el rebaño arrepentido le levantó una estatua ecuestre que quedó muy bien en el parque.

Así, en lo sucesivo, cada vez que aparecían ovejas negras eran rápidamente pasadas por las armas para que las futuras generaciones de ovejas comunes y corrientes pudieran ejercitarse también en la escultura.

Augusto Monterroso

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