Nunca tendría como amigo a Lars Von Trier, y me baso para pensar esto en su película/documental Cinco Condiciones. En los 60 Jørgen Leth realizó el cortometraje The Perfect Human, que tuvo una gran influencia en la formación como director de Lars. En Cinco Condiciones el veterano director Leth se ve sometido a las limitaciones que le impone Von Trier para repetir su corto, un ejercicio genial de estilo donde el maestro se van imponiendo al alumno, una partida de ajedrez con movimientos precisos. Sin embargo el quinto movimiento corresponde al amigo Lars, un movimiento tan magistral como humillante, tan impactante como sádico.
Lars Von Tier es uno de mis directores impresdindibles pero nunca los incluyo entre mis favoritos, su cine me atrae y me repele al mismo tiempo. ¿Invitarías a Lars a cenar a tu casa?

